• Propone que el talento de los acapulqueños se convierta en el principal motor del desarrollo, como parte del "Proyecto Acapulco 2050".
Con esta visión de futuro, el maestro Fermín Gerardo Alvarado Arroyo convocó a construir un nuevo modelo de desarrollo para el municipio que complemente su histórica vocación turística con una apuesta decidida por la educación, el conocimiento, la innovación y la formación de capital humano, al continuar participando como padrino de generación en diversas ceremonias de graduación de escuelas del puerto.
Durante las ceremonias de clausura del ciclo escolar en la Escuela Primaria Guadalupe Victoria, de El Pedregoso; la Escuela Primaria Aquiles Serdán, de Paso Limonero; la Escuela Primaria Juan N. Álvarez, de Lomas de San Juan; la Escuela Primaria Juan R. Escudero, de la Calle 13; la Escuela Primaria Nicolás Bravo, de Las Plazuelas, entre otras instituciones educativas de Acapulco, afirmó que cada generación que egresa representa una nueva oportunidad para transformar el destino de la ciudad y construir un mejor futuro para las próximas generaciones.
Fermín Alvarado señaló que durante décadas Acapulco conquistó al mundo gracias a la belleza incomparable de su bahía, a la calidez de su gente y a su liderazgo como destino turístico. Sin embargo, advirtió que el siglo XXI plantea nuevos desafíos y exige una visión distinta de desarrollo.
“Las ciudades más exitosas del mundo ya no compiten solamente por atraer turistas, inversiones o infraestructura. Hoy compiten por generar conocimiento, innovación, investigación, emprendimiento y talento. Por eso, Acapulco debe conservar y fortalecer su liderazgo turístico, pero también debe convertirse en una ciudad que forme a las mujeres y los hombres que conducirán su desarrollo durante las próximas décadas.”
Explicó que esa es precisamente la visión del Proyecto Acapulco 2050 que ha estado proponiendo: evolucionar de un destino turístico de reconocimiento internacional a una ciudad que también sea referente por la calidad de su educación, de sus universidades, de sus centros de investigación, de sus emprendedores, de sus científicos, de sus artistas y del talento de su gente.
“El turismo seguirá siendo nuestra gran vocación económica. Pero el conocimiento debe convertirse en nuestro principal patrimonio estratégico. Las playas atraen visitantes; el conocimiento crea oportunidades permanentes. El turismo genera crecimiento; el talento genera desarrollo. La gran riqueza de Acapulco ya no estará solamente en la belleza de su bahía, sino en la inteligencia, la creatividad y el talento de las y los acapulqueños.”
Como parte de esta visión, reiteró la necesidad de construir una Agenda Estratégica de Ciudad, una Agenda Educativa de Largo Plazo y un Pacto por el Talento de Acapulco, mediante el cual gobiernos, universidades, instituciones educativas, empresarios, colegios de profesionistas y organizaciones de la sociedad civil definan conjuntamente qué tipo de ciudadanos, profesionistas, técnicos, investigadores, emprendedores y líderes necesitará Acapulco hacia el año 2050, para comenzar a formarlos desde ahora.
Subrayó que preparar a las nuevas generaciones implica fortalecer desde la educación básica competencias para el pensamiento crítico, el dominio de las tecnologías digitales, la inteligencia artificial, los idiomas, la innovación, el emprendimiento, la cultura de la legalidad, la protección del medio ambiente y el compromiso con la comunidad, porque el mundo que enfrentarán las niñas y los niños de hoy será profundamente distinto al que conocieron las generaciones anteriores.
Asimismo, reiteró su compromiso de continuar respaldando a las instituciones educativas con la Asociación “Amigos de Fermín, por un Mejor Acapulco”, mediante la entrega de equipos de cómputo, mobiliario escolar, equipos de sonido, útiles escolares y otros apoyos que contribuyan a mejorar las condiciones de aprendizaje, convencido de que la mejor inversión que puede hacer una sociedad es invertir en la educación y en el talento de sus nuevas generaciones.
Finalmente, afirmó que el verdadero desarrollo de una ciudad no depende únicamente de sus recursos naturales o de sus obras materiales, sino de su capacidad para formar personas con conocimientos, valores, liderazgo y visión de futuro.
“Estoy convencido de que el Acapulco de las próximas décadas no será recordado solamente por la belleza de su bahía, sino por la calidad de sus escuelas, de sus universidades, de sus investigadores, de sus emprendedores y del talento de su gente. Las ciudades no transforman su destino cuando inauguran más obras; lo transforman cuando forman mejores generaciones. El turismo nos dio identidad; el conocimiento nos dará el futuro. Ésa es la esencia del Proyecto Acapulco 2050.”