No fue una ceremonia más. La presencia de la senadora Beatriz Mojica Morga como madrina, le dio a la jornada un tono de cercanía; familiares, maestros y directivos lo reconocieron en voz alta a través de un orador: “Asistió personalmente y no envió representante”.
El momento más aplaudido llegó cuando el profesor Raúl Calvo Barrera tomó el micrófono. Contó que Mojica salió de su comunidad a los 14 años de edad para estudiar en Toluca y después se formó en Francia. “Ojalá los guerrerenses y las guerrerenses pudiéramos seguir ese ejemplo”, dijo, y el auditorio estalló. Ella, desde el presidium, sonrió y levantó la mano.
Cuando Mojica subió a hablar, dejó el protocolo de lado, con una frase que quedó rebotando en las butacas: “Ustedes son la profesión que no juzga a nadie sin tener antes las pruebas”. Los egresados la escucharon atentos. Algunos asintieron. Otros, con el birrete en la mano, grabaron con el celular.
La senadora habló de becas, de su propia historia. “Los tropiezos también fortalecen el alma”, recordó. Cerró con un grito de aliento: “Hoy las estrellas son ustedes. Nunca se rindan”. El aplauso fue largo.
El director de la Facultad, doctor José Antonio Soto Sotelo, le dio peso simbólico al acto. Recordó que la generación lleva el nombre de Ignacio Burgoa Orihuela, jurista que enseñó que “el derecho no puede separarse de la libertad ni de la defensa de la persona humana”. Pidió que la toma de protesta no fuera formalidad: “que sea un compromiso moral de actuar con rectitud, prudencia y justicia”.
Entre toga y toga, madres y padres sacaban fotos, abuelos se limpiaban los ojos, y compañeros de generación se abrazaban. “La facultad somos todas y todos”, dijo Soto Sotelo.
En el presidium, junto a Mojica, estuvieron el magistrado Luis Camacho Mancilla, el capitán Jonathan Peña Cruz en representación de la 35 Zona Militar, la secretaria general de la UAGro María Xóchitl Astudillo Miguel, y otros académicos y funcionarios. Pero la atención estaba en los 220 jóvenes que, a partir de hoy, llevan en la cartera un título y en la conciencia una advertencia: el derecho solo tiene sentido si sirve para proteger a las personas.