Tlapa de Comonfort, Gro., 9 de mayo de 2026.– Durante una gira de trabajo por la región Montaña de Guerrero, el delegado federal de los Programas para el Bienestar en la entidad, Iván Hernández Díaz, encabezó la entrega de tarjetas de los programas La Escuela es Nuestra y Jóvenes Construyendo el Futuro, destacando que la educación y la capacitación representan herramientas fundamentales para abrir oportunidades y construir un mejor futuro para los jóvenes guerrerenses.
En Tlapa de Comonfort, el funcionario federal sostuvo encuentros con comités escolares y jóvenes beneficiarios, donde reiteró que el Gobierno de México mantiene una política social enfocada en garantizar que ningún joven abandone sus estudios o se quede sin alternativas para desarrollarse.
“Cuando una comunidad tiene escuelas dignas y jóvenes con oportunidades, también tiene esperanza, estabilidad y posibilidades reales de salir adelante. Invertir en la educación es invertir en la paz y en el futuro de Guerrero”, expresó.
En el municipio de Xalpatláhuac, Iván Hernández continuó con la entrega de tarjetas del programa La Escuela es Nuestra, donde reconoció el compromiso de madres y padres de familia por trabajar de manera coordinada con el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo para mejorar la infraestructura escolar de las escuelas.
Durante su recorrido por Mixtecapa, municipio de Malinaltepec, el delegado federal vivió un momento emotivo cuando un grupo de personas adultas mayores beneficiarias de la pensión para el bienestar lo esperaba sobre la carretera para agradecer los apoyos sociales y enviar saludos a la presidenta de México. Hernández Díaz se acercó a dialogar con ellas y reiteró que los programas sociales continuarán llegando hasta las comunidades más apartadas de la entidad.
Finalmente, en la comunidad de Tres Marías, municipio de San Luis Acatlán, inauguró una obra de mejoramiento de infraestructura educativa en un jardín de niños, realizada mediante la suma de recursos de los programas FAISPIAM y La Escuela es Nuestra.
Ahí destacó que la coordinación entre comunidades y programas federales permite atender necesidades prioritarias de manera directa. “Cuando el pueblo participa y los recursos llegan sin intermediarios, las obras sí se convierten en beneficios reales para las niñas, los niños y sus familias”, puntualizó.