•Exhiben a Violeta Martínez Pacheco apostando en un casino de la Costera; mientras su actividad en el Congreso pasa desapercibida, su presencia en salas de juego no.
•Ciudadanos cuestionan su salario mensual de hasta 350 mil pesos, frente a su escasa labor legislativa y nula cercanía con el Distrito local 06.
Acapulco, Gro., a 13 de abril del 2026.- Mientras en el Congreso local su voz es prácticamente un eco perdido en el vacío legislativo, en las mesas de apuestas parece que la diputada local de Morena, Violeta Martínez Pacheco, encontró finalmente un espacio donde sí participa… y con entusiasmo.
La legisladora fue exhibida en redes sociales apostando en un conocido casino ubicado sobre la Costera Miguel Alemán, aunque —fiel a su discreto desempeño político— intentó pasar desapercibida utilizando un cubrebocas. Sin embargo, no fue su estrategia sanitaria lo que llamó la atención, sino las prolongadas horas que, según denunciantes, pasó frente a las máquinas y mesas de juego.
Martínez Pacheco, quien arrastra la etiqueta de ser una de las diputadas más improductivas de la LXIV Legislatura debido a su escasa participación en tribuna y debates, parece haber cambiado el recinto parlamentario por el azar de los dados. Y es que, mientras en el Congreso pocos recuerdan su última intervención, en el casino su presencia no pasó inadvertida por mucho tiempo.
Ciudadanos de Acapulco no tardaron en reaccionar. Las críticas no solo apuntaron a su afición por el juego, sino al contraste con su responsabilidad pública: un salario que (según señalamientos) alcanza los 350 mil pesos mensuales, cifra que algunos elevan hasta los 450 mil considerando prestaciones, pero que no se refleja en trabajo legislativo ni en recorridos por el distrito local 6 que representa.
“Para el distrito no hay tiempo, pero para el casino sí”, reprocharon acapulqueños en redes sociales, evidenciando el creciente malestar por representantes populares que parecen más activos en espacios de entretenimiento que en el cumplimiento de sus funciones.
La pregunta que flota en el ambiente, entre fichas, cartas y críticas ciudadanas, es inevitable: ¿alcanza ese salario para apostar largas jornadas… o también para apostar por el olvido de sus obligaciones públicas?