*A OTRO DIA DEL HURACÁN PAULINA.
Octubre de 1997
Venía viajando en mi Volkswagen con dificultad, llovió en toda la Costa Grande, salí a las 7 de la mañana del puerto de Zihuatanejo, donde trabajaba como subdirector de INVISUR en la región de Costa Grande... como pude llegué a la Jardín...
Al tener contacto con amigos y familiares escuché el llanto y narraciones de lo que había sucedido la noche anterior. No podía creer lo que había ocurrido. Permanecí el tiempo necesario con mi familia y decidí ir a ver qué había pasado con nuestro despacho contable ubicado en el centro de la ciudad, en Aquiles Serdán. Traté de contactar a mi colega Manuel Salvador, pero toda la gente estaba preocupada por sus familiares y amigos cercanos quienes habían desaparecido, o los encontraban muertos en toda las calles, muchos flotaban en la Bahía de Acapulco, era un terror ver las calles destrozadas, parecía como si hubiera ocurrido un bombardeo donde quedaron enormes hoyos y barrancas de donde el meteoro arrancó la casas desde los cimientos, llevándose por la noche a familias enteras que vivían pegadas a los canales.
Al tener contacto con amigos y familiares escuché el llanto y narraciones de lo que había sucedido la noche anterior. No podía creer lo que había ocurrido. Permanecí el tiempo necesario con mi familia y decidí ir a ver qué había pasado con nuestro despacho contable ubicado en el centro de la ciudad, en Aquiles Serdán. Traté de contactar a mi colega Manuel Salvador, pero toda la gente estaba preocupada por sus familiares y amigos cercanos quienes habían desaparecido, o los encontraban muertos en toda las calles, muchos flotaban en la Bahía de Acapulco, era un terror ver las calles destrozadas, parecía como si hubiera ocurrido un bombardeo donde quedaron enormes hoyos y barrancas de donde el meteoro arrancó la casas desde los cimientos, llevándose por la noche a familias enteras que vivían pegadas a los canales.
Mucha gente nos ofrecimos de voluntarios para poder ayudar a otros, luego llegó la ayuda del Ejército, maquinaria y mucho gobierno y ayuda humanitaria. Ví con desgarrador sentimiento cómo los cuerpos eran encontrados en pedazos. Muchos nos preguntamos qué pasó?... En que falló el gobierno para tener tantas muertes? Por qué no avisaron a tiempo? Por qué no se previno a la población? Quién era el culpable de tanta desgracia?
Las colonias Palma Sola, Vista Alegre y la Progreso quedaron irreconocibles, el río del Camarón extendió su territorio para dar paso a grandes caudales de agua, la gran mayoría de calles quedó llena de lodo y piedras, todo fue a dar a la bahía de Acapulco, era un basurero, flotaban colchones, aparatos eléctricos, gente y tanques de gas que salían a la bocana de la bahía... El gobierno decía que el saldo de muertos llegó a los 400, pero mucha gente decía lo contrario.
A tres días después del Paulina en Acapulco, regresé a mis labores al puerto de Zihuatanejo, en mi volchito todo terrno. En el camino venía pensando qué tantas muertes podrian haberse evitado, pero la fuerza de la naturaleza era inevitable. Al llegar al puerto de Zihuatanejo creí que había dejado atrás el dolor de tantos desaparecidos y muertos, pero la población veía cómo las corrientes marinas arrastraron a la bahía del lugar tanques de gas, refrigeradores y cuerpos que flotaban.
EL PAULINA NO SOLO ME MARCO A MÍ sino a muchos guerrerenses quienes perdieron a un familiar. Desde lo más profundo de nuestros sentimientos les mando consuelo a quienes perdieron la vida de un amigo o un familiar. QEPD.
Joel Castillo
7441747750
EL PAULINA NO SOLO ME MARCO A MÍ sino a muchos guerrerenses quienes perdieron a un familiar. Desde lo más profundo de nuestros sentimientos les mando consuelo a quienes perdieron la vida de un amigo o un familiar. QEPD.
Joel Castillo
7441747750