¿Adela alcaide o custodia?

Con Buena Intención
¿Adela alcaide o custodia?
Por Juan Manuel Millán
“¡A las rejas! Se escucha una voz femenina en las entrañas del penal número 1 de la antigua cárcel de la colonia Hogar Moderno. En la celda destinada para el entonces considerado como sexo débil, había al menos 15 reclusas, muy jóvenes, menores de 30 años, la mayoría madres solteras, acompañadas de sus menores hijos.
La mayoría de las féminas están detenidas por trasiego de drogas y una que otra por el delito robo; mientras que en otra celda estuvo 5 años presa la escritora Sofía Bassi, por el asesinato del Conde Cesare D’Acquarone, aunque en 1968, cuando ocurrieron esos hechos, ella ya pasaba de las 50 primaveras.
La de la voz y portadora de las llaves de la celda entre los años de 1978 y 1979, era nada menos que Adela. Si, Adela Román Ocampo, la actual alcaldesa de Acapulco que actualmente busca ser candidata a gobernadora de Guerrero, aunque para lograrlo ha tenido que recurrir a la mentira engrandeciendo y falseando su currículum.
Terminaba la década de los 70s y la cárcel de la colonia Hogar Moderno (hoy oficinas de  Salud Municipal) estaba conformada por el penal 1 y penal 2 y oficinas del ministerio público del fuero común. En el penal 1 había una celda en la que se encontraban solamente mujeres y sus hijos en completo hacinamiento, sin camas; el dormitorio era en el piso y en uno que otro petate.
El hacinamiento y la insalubridad en que vivían los niños, fue motivo de una denuncia pública hecha a través de un reportaje de la periodista Mari Trini Ponce Rosas publicado el periódico Avance, quien logró que el ex alcalde de Acapulco, Febronio Díaz Figueroa sacara a  los niños y los llevara a un casa en el fraccionamiento Las Playas, en donde recibirían  alimentos y los cuidados necesarios. Por primera vez fue empleado el logo del DIF con la silueta de niños agarrados de las manos.
En la década de los 70s, se encontraban recluidos varios personajes involucrados en movimientos subversivos como Santiago Dionisio, García Costilla, Gallegos, Darwin Batallar, entre otros que tuvieron el “privilegio” de estar visibles en una cárcel oficial priista, administrada en el momento que me ocupa por Febronio Díaz Figueroa y Rubén Figueroa Figueroa.
La cárcel era poblada por presuntos culpables que llegaron detenidos por los temibles hermanos Tarín (Gustavo, Alfredo y Otoniel), Chumacero, Tumalán, Urbano Luna, Francisco Pérez de la Paz, Mendiola, Ramón y Bruno Díaz, entre otros agentes de triste memoria al mando del general Mario Arturo Acosta Chaparro Escápite.
Pero los presos de Hogar Moderno si tuvieron el privilegio de no haber llegado a la cárcel clandestina del “hoyo”. ubicado en terrenos de la hoy es el área de balizamiento de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, en donde había detenidas más de 60 personas, entre ellas el hoy periodista Celso Castro, quien vive para contarla. 
La mayoría de los detenidos, se comenta, podría haber ido a parar a los pozos artesianos de Copacabana, hoy Vidafel- Gran Mayan Vidanta, en donde en la década de los 80s fueron encontrados infinidad de cadáveres.
A finales de los setentas ya se contaba con los separos de la Policía Judicial del Estado, a un costado del actual SEMEFO, que tenía tres celdas conocidas como “Princess”, “Las Brisas” y “Hyatt Regency”, en  las que llegaron a meter hasta 20 personas en cada una
La cárcel de Hogar Moderno fue administrada por varios alcaides como Ramiro Cora de la Rosa, Tomás Rodríguez Manzano, Apolinar Arizmendi Dorantes y Efrén Leyva Acevedo, todos ellos identificados como fieles a la política priista.
Y es como asistente de Apolinar Arizmendi Dorantes a donde llega a laborar la entonces veinteañera Adela Román, encargada de los asuntos administrativos, pero haciendo el papel de celadora y de gritar:”¡puerta!” o “¡a las rejas!”, seguido del nombre de la reclusa, como cuando las amigas de la entonces presa Noelia Pérez Vargas acudían a visitarla, según recuerda una de ellas.
“Era una muchacha muy chocantita, tenía un carácter muy feo. No era muy amable que digamos”, recuerda Benito S., un decano de la nota roja en Acapulco.
“Era una morenaza que estaba buenona y que no era fea. Pero no sé qué le pasó”, recuerda el fotoperiodista Odilón E.
En su juventud, Adela “se dio una vida de burgués”, pues a pesar de que su padre militó en la izquierda, a la hoy aspirante a la gubernatura “se le recuerda con zapatitos de color negro, de charol y la falda cuadrada de un colegio, posiblemente religioso del Mc Gregor, Victoria o América”, agrega Odilón E
“Adela Román nunca fue Directora del CERESO. Fue Juez de Primera Instancia en el CERESO pero nunca Directora. Recuerdo cuando hizo tremendo escándalo en el CERESO porque le quitaron la concesión de la tienda a uno de sus familiares”, precisa  José Antonio S., otro de los periodistas decanos de la nota roja.
Tanto en Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Adela_Rom%C3%A1n_Ocampo      como en el portal oficial del H. Ayuntamiento de Acapulco https://acapulco.gob.mx/gobierno/adela-roman-ocampo/ se menciona que Adela Román “ha ocupado diversos cargos en la administración pública municipal, entre los que destacan Subdirectora del Centro de Readaptación Social de Acapulco en 1978, Directora Interina del Centro de Readaptación Social de Acapulco de 1978 a 1979”
Cabe señalar que el Centro de Readaptación Social de Acapulco (CERESO) fue construido por el Fideicomiso Acapulco siendo gobernador Rubén Figueroa Figueroa e inaugurado a finales de 1981 por el mandatario estatal Alejandro Cervantes Delgado.
El nuevo centro penitenciario fue construido al norte de la ciudad ubicado en lo que hoy se conoce como la colonia la Coral. Este fue solicitado por el gobierno del estado al gobierno federal. La superficie total del centro de readaptación es de 33 hectáreas., siendo la superficie confinada de 16.5 hectáreas.
Es decir, en los años que Adela dice en su currículum haber sido Directora, el CERESO no existía y la antigua cárcel de Hogar Moderno era administrada por el alcaide Apolinar Arizmendi  Dorantes y la joven Adela era su asistente y a veces hacía las funciones de celadora o custodia.
Como Juez de Primera Instancia en materia penal, la recuerda muy bien el extinto periodista y escritor Octavio Navarrete Gorjón, quien menciona en una de sus obras la detención del luchador social Eloy Cisneros Guillén, a quien, por motivos políticos, la justicia priista a cargo de Adela Román le impuso una fianza estratosférica, con la intención de no dejarlo libre. Justicia  a secas para Eloy le pediría su jefe José Francisco Ruiz Massieu.